Café, cítricos y segundas oportunidades: la cosmética upcycled que debería estar en tu neceser

Lidia Vilariño

De un puñado de posos de café a fórmulas que funcionan. La belleza circular ya no es una promesa: es rutina. Ingredientes upcycled que antes eran desechos se abren paso en nuestros tratamientos, también en España.


A veces, el origen de una gran marca está en algo tan pequeño como el fondo de una taza. Cuando Will Brightman se mudó a Londres con su pareja en 2016, decidió comprarse una cafetera para disfrutar cada mañana de un buen café recién hecho. Además de esta placentera rutina, la máquina le llevó a hacerse una pregunta: «¿Y ahora qué hago con los posos, si no tengo jardín ni plantas para reciclarlos?».

De ahí pasó a plantearse qué harían con este excedente las cientos de cafeterías en Londres. Junto a su hermana Anna comenzó a investigarlo y descubrieron que los residuos del café, simplemente, se tiraban. Y no solo eso. Al desecharlos, el café no se descomponía, sino que se pudría generando metano.

Esta es la historia de la primera idea que decidieron poner en marcha: crear un exfoliante a partir de café molido usado. Un cosmético que que cualquiera podría hacer en casa y que presentaron en la Zona de Innovación del London Coffee Festival. Al final del primer día, ya lo habían vendido todo.

Hoy, UpCircle es una compañía B Corp (desde 2022) que ofrece más de 80 referencias en su tienda online.

La cosmética upcycled, más que una tendencia pasajera

Aunque, hasta hace poco, usar ingredientes upcycled en la cosmética despertaba cierta desconfianza, esta apuesta no es nueva y se viene colando entre entre las infinitas recomendaciones de rutinas de skincare desde hace tiempo. ¿Pero, qué es la cosmética upcycled?

Es la transformación de desechos de la industria alimentaria en ingredientes valiosos para la cosmética. Y hablamos de transformación, no de reciclaje: no se trata de descomponer, sino de darles una segunda vida con un valor añadido.

Hoy en día, la cosmética incorpora una gran variedad de ingredientes procedentes de desechos alimentarios: aceites de semillas de frutas como uva, fresa o manzana; extractos de pieles, pulpas o cáscaras de cítricos, mango o manzana; polifenoles y enzimas bioactivas de alto valor cosmético. Entre las propuestas más innovadoras se encuentran extractos de piel de tomate ricos en licopeno, con un alto poder antioxidante; cáscaras de cacao cargadas de flavonoides; o aceites de semillas recuperadas, como el de frambuesa, que aportan propiedades reparadoras y nutritivas. Estos activos ya se integran en serums, cremas y mascarillas, donde su uso combina eficacia y una narrativa de valor para el consumidor.

Tratamiento sí, maquillaje (todavía) no 

Estos ingredientes han encontrado una mayor acogida dentro de la cosmética de tratamiento (serums, cremas, exfoliantes) que en la cosmética de color. En tratamientos, las formulaciones suelen ser más tolerantes y ofrecen mejores opciones para incorporar ingredientes de origen diverso sin comprometer su estabilidad.

En cambio, la cosmética de color, como maquillajes o tintes, presenta desafíos adicionales: la estabilidad de pigmentos, la homogeneidad del tono, la seguridad y las propiedades sensoriales son más difíciles de controlar con ingredientes que no han sido formulados específicamente para este fin.

Un mercado en pleno crecimiento

Esta tendencia está en clara expansión: según Fortune hoy el mercado global ronda los 250 millones de dólares y podría superar los 400 millones en 2032, con crecimientos anuales cercanos al 6% y escenarios alternativos que lo sitúan alrededor del 7% a 2031–2035.

La innovación acompaña a la demanda: los lanzamientos de productos con ingredientes upcycled han crecido de forma muy notable en los últimos años y una parte significativa de los consumidores declara buscarlos activamente cuando elige sus productos de belleza y cuidado personal.

España también apuesta por el upcycling

En nuestro país, esta filosofía empieza a ganar espacio. Marcas como Twelve Beauty, que incorpora spent grain wax —cera procedente de residuos de malta cervecera— en fórmulas de tratamiento; o Lamixtura, que formula Passiflora Beauty Drops con un 99,2% de ingredientes upcycled (a partir de maracuyá, aguacate y oliva), demuestran que es posible unir eficacia y circularidad. Natana trabaja con activos obtenidos de subproductos vinícolas: extrae un ingrediente a partir de las lías (posos) de la primera fermentación de uva en el Empordà, un ejemplo claro de economía circular aplicada a la dermocosmética. En fotoprotección, Lico Cosmetics ha incorporado un extracto upcycled de chayote —frutos descartados para alimentación— como filtro biológico en sus SPF. Incluso, Ecoalf ha dado el salto a la cosmética con su línea Wellness, lanzada en 2023 y formulada con ingredientes de origen vegetal y upcycled procedentes de excedentes de la industria alimentaria, reforzando una propuesta concentrada y sin plástico.

Las posibilidades son infinitas en una industria donde también se hace necesaria una mirada más sostenible. La cosmética circular es una forma de hacerlo, reduciendo el impacto al evitar la creación de nuevos ingredientes y abriendo oportunidades para marcas capaces de innovar y transmitir su valor.Si un puñado de posos de café dio origen a UpCircle, ¿qué otros residuos podrían convertirse en la próxima gran historia de la belleza sostenible?

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