La decepción local, rompecorazones nacional, un terrorista emocional, el mayor desastre mundial. ¿Te suena esta letra? La perla, de Rosalía, se hizo viral nada más salir a la luz y los fans no tardaron mucho en empezar a elaborar teorías sobre quién era esa perla que tanto le cabreaba. El famoso mito del artista torturado perdura en la cultura digital, como si cada verso necesitara de una historia personal para triunfar.
Son innumerables los artistas que han creado sus mejores obras a través del dolor a lo largo de la historia. Tanto la pintura como la literatura, el cine y, por supuesto, la música han servido de refugio y fuente de inspiración en el proceso creativo, idealizando la figura de un artista que lo pasa mal y hace lo que sea con tal de tener una obra de valor y calidad. No faltan nombres: Virgina Woolf, Edvard Munch, Sylvia Plath y Oscar Wilde son grandes ejemplos que cumplen con ese mito romántico del artista torturado.
En nuestra era contemporánea, tristemente, una de las figuras emblemáticas del dolor es nuestra queridísima Amy Winehouse. Así lo demuestra Back to Black, una de sus canciones más exitosas en el disco homónimo que vendió más de 20 millones de copias a nivel mundial, consolidándose como una referencia musical del siglo XXI. Inspirada en la angustia y el dolor que vivió tras la ruptura con su pareja Blake Fielder-Civil, Amy expone cómo es volver a la oscuridad como estilo de vida y aborda temas como la depresión y los excesos con las drogas y el alcohol que le llevarían a poner fin a su vida con 27 años.
Me and my head high
And my tears dry
Get on without my guy
Ahora bien, los artistas pueden usar otros tipos de sufrimiento que no sean el amoroso como inspiración para sus obras. En este caso, ¿quién más indicada que Frida Kahlo para expresar su dolor? Está claro que la pintora mexicana debe su popularidad a su figura feminista y a su estilo auténtico, una mezcla entre surrealismo y realismo. Sin embargo, gran parte de sus obras reflejan el dolor y la enfermedad por la que tuvo que pasar sola tras su accidente de autobús cuando tenía solo 18 años. Si este trágico suceso la persiguió toda su vida, fue el que la motivó para hacer de esta “debilidad” una real fuerza para sus pinturas. Es más, Frida también reflejó su tormentosa relación en ellas: en Las dos Fridas (1939), realizada tras su divorcio con el muralista Diego Rivera, aparece desdoblada en la Frida casada —con un vestido tehuano de colores— y la soltera —con un vestido de encaje blanco estilo europeo—, dos mujeres que conviven en un mismo tiempo y espacio para así enseñar la compleja dualidad de su persona. La pintora también nos deja ver unas arterias rojas que conectan y nutren a las dos mujeres, un ingrediente vital para sobrellevar la soltería de una Frida y el apasionado pero atormentado matrimonio de la otra Frida. Con este cuadro, la artista se sincera con el espectador en una confesión casi íntima.

Frida Kahlo mostró en ‘Las dos Fridas’ la dualidad entre su soltería y el tormento provocado por una larga y tormentosa relación
Si seguimos explorando la cuestión del sufrimiento en el mundo artístico, es necesario hablar de los cómicos. Desde nuestra infancia hemos visto la paradoja del payaso triste y del payaso contento, pero ¿es cierto que los que nos hacen más reír son en realidad los más tristes? Todo depende de los antecedentes de cada uno, pero podemos destacar el caso del mítico Eugenio, cómico de la década de los ochenta y noventa que marcó un antes y después en la historia de los monólogos humorísticos españoles. Tristemente se reveló tras su muerte que más allá de sus gafas ahumadas y su constante consumo de cigarrillos, el artista luchaba contra la depresión y la adicción a las drogas.
El amor (y el desamor) también puede inspirar
Cuando hablamos de amor imposible, del dolor que entraña y la creatividad que despierta, es imposible no referirse a Lorca. Ya no es secreto para nadie que el poeta y dramaturgo granadino tuvo que ocultar muchas de sus relaciones amorosas por ser homsexual durante el régimen franquista y por ello conoció varias decepciones. Sin poder vivir su amor a plena luz, el poeta concibió los Sonetos del amor oscuro. Permanecieron inéditos durante casi cincuenta años y, tras su publicación, muchos expertos señalaron que ese “amor oscuro” al que se refería Lorca fue su secretario personal, Rodríguez Rapún.
En el soneto El Poeta dice la verdad podemos leer:
Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores
con un puñal, con besos y contigo.
Federico García Lorca es un gran ejemplo de la creatividad que despierta el dolor de un amor imposible
Igualmente, es importante no decaer en tanto duelo y recordar que lo contrario también sucede. Un ejemplo de ello es Maruja Mallo: de ella podemos decir que amó con tanta fuerza a sus compañeros que su historia dejó rastro en sus obras. Primero durante su relación con el poeta Rafael Alberti, que duró cinco años y que benefició a ambos en el plano artístico. Por ejemplo, Alberti hace múltiples transcripciones poéticas de los cuadros de Mallo en Sobre los ángeles: Sermones y moradas. Más tarde, Mallo también vivió una historia de amor con Miguel Hernández, y la historia se repitió cuando las obras de la pintora inspiraron los principales versos de El rayo que no cesa.

No todos los artistas están deprimidos: a veces en el arte las fronteras entre la vida real y el ‘storytelling’ están más diluidas de lo que creemos
Otro factor que tenemos que tener en cuenta es que en la música -como en la literatura y la pintura- hay mucha parte de ficción. No todos los artistas están deprimidos o sufren de males: a veces en el arte las fronteras entre la vida real y el ‘storytelling’están más diluidas de lo que creemos. Si las dificultades de la vida pueden ser de gran ayuda para que los artistas consigan establecer un vínculo afectivo con su público, no tenemos que entender al pie de la letra lo que los artistas muestran en sus obras (al menos, no siempre). Como todos, los artistas pasan por diferentes etapas y, si en un momento se encuentran en una fase más oscura, solo les queda esperar a que vuelva la luz. Como le ocurrió a Sade que, después de un No Ordinary Love, nos regaló un Your Love Is King.


