teletrabajo sostenibilidad

¿El planeta prefiere que trabajes en casa o en la oficina?

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Aunque ahora –afortunadamente– ya parece que nos suena a algo cada vez más lejano, la pandemia que trastocó nuestras vidas hace ya más de dos años trajo consigo cambios que, todo este tiempo después, siguen con nosotros. Ahora ya no nos parece raro ver gel hidroalcohólico en la entrada de los establecimientos, ni llevar una mascarilla en el bolso por si acaso… Ni el teletrabajo.

Si antes era una rara avis en la mayor parte de las empresas, tras la covid el teletrabajo es un tema sobre la mesa. Ya sea total o parcial –la flexibilidad parece ser la clave en los nuevos modelos de organización–, la posibilidad de trabajar a distancia es un reclamo a la hora de hablar de empleo. ¿Sus ventajas? Ayuda a la conciliación entre la vida personal y profesional, ahorra tiempo de desplazamientos, fomenta la autonomía… Y es un factor que ayuda a luchar contra la emergencia climática.

Al igual que es complejo calcular si trabajar en casa es más barato o no para el trabajador que hacerlo en la oficina, también lo es saber si es más o menos sostenible en términos medioambientales. Es ‘fácil’ calcular el ahorro en materia de transporte –sobre todo para quienes se mueven en coches de gasolina o diésel y, al no ir presencialmente cada día, dejan de hacerlo–, pero también hay que incluir en la ecuación otros factores: con qué frecuencia se realizan los desplazamientos, si el vehículo se comparte con más gente, cuánto dura…

No es tan sencillo, sin embargo, medir cómo y cuánto afectan otros cambios más complejos en el estilo de vida que se adopta al trabajar desde casa. Evidentemente, el consumo en luz, calefacción o refrigeración sube, y ahí el impacto dependerá del tipo de combustibles empleados o el tipo de fuentes de energías de las que bebe el domicilio. A mayores, hay otros factores aún más complejos de calcular: «La posibilidad de aprovechar el teletrabajo y evitar los viajes algunos días a la semana podría hacer que los trabajadores estuvieran más dispuestos a aceptar una mayor distancia de desplazamiento los días que van a la oficina. Esto podría llegar a compensar el ahorro de emisiones que habrían conseguido los días de teletrabajo», apunta Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC y experta en recursos humanos y teletrabajo.

Tampoco es fácil valorar la huella que dejan otros hábitos –¿compramos más online si trabajamos en casa? ¿Comemos más sano, de cercanía, y con menos plástico?–. Juanjo Villalba te cuenta algunos de esos dilemas en este reportaje en Yorokobu.

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