Una arquitectura entre generaciones

Entregeneraciones: arquitectura para (con)vivir

Parece un edificio como otro cualquiera, pero no lo es: el edificio Talco, en Villaverde, será un piloto de una nueva manera intergeneracional de entender la vida del barrio. Entregeneraciones, el proyecto de coliving de vivienda social proyectado por Distrito Natural, busca actuar contra dos problemas endémicos de la vida urbana como la soledad no deseada de las personas mayores y las dificultades de los más jóvenes para acceder a un alquiler asequible. Así funciona.


En el gran tapiz del tiempo, las diferentes generaciones tejen en los edificios sus vivencias compartidas con hilos de experiencia y hebras de innovación. En la capacidad de diálogo de sus miembros reside el gran tesoro del aprendizaje: solo el legado y la sabiduría de los mayores, salpimentado con la frescura de los jóvenes, es capaz de seguir creando espacios de conocimientos compartidos y arquitectura común. Así, a medida que nos unimos a los demás, compartimos historias y tendemos puentes que no entienden ni de tiempo ni de edades. Y la forma en la que construimos –y habitamos– la ciudad puede ayudar a ello. 

En unos entornos urbanos cada vez más llenos de gente, pero con menos relaciones humanas entre ellos, el cohousing es un modelo de vida comunitaria que ha ganado popularidad en los últimos años. Se trata de un modelo que, en esencia, pretende recuperar los lazos de vecindad y colaboración que antes existían en las comunidades: aunque las viviendas son privadas, los residentes comparten ciertas áreas comunes con el objetivo de crear espacios compartidos que fomenten las interacciones y las conexiones entre las personas que habitan el bloque, intentando que sea un lugar en el que se puedan compartir experiencias, conocimientos y recursos.

Precisamente el fomento del sentido de comunidad y la colaboración entre personas que se intenta con este enfoque de vivienda es una herramienta para combatir uno de los grandes males de las grandes ciudades: la soledad no deseada. Aunque sea un problema que asociamos a los ancianos –según el INE, afecta a casi dos millones de mayores de 65 años–, también la sufren los más jóvenes.

De acuerdo con el Observatorio de la Soledad No Deseada, una iniciativa promovida por la Fundación ONCE, el 16,5% de las personas entre 16 y 39 años afirman haberse sentido en situación de aislamiento social. En el caso de los más jóvenes, en la coctelera también hay que meter la precariedad, la falta de estabilidad y la más que alarmante situación de la vivienda. Por poner un ejemplo, en el caso de Madrid, el alquiler ha subido más de un 60% en los últimos diez años.

¿Podría pensarse la vivienda como algo que contribuya a afrontar ambos problemas mientras, de paso, se apuesta por modelos de construcción más sostenibles a nivel económico, social y ambiental? Desde Distrito Natural, promotora de coviviendas ecológicas y colaborativas, creen que sí. De hecho, ese es el planteamiento de Entregeneraciones, una propuesta de vivienda en régimen de alquiler para menores de 35 años en apoyo a los mayores en el barrio de Villaverde con el objetivo de entrelazar esos hilos de experiencia, como su propio nombre indica, entre generaciones, a través de la arquitectura.

Hacia la sostenibilidad de triple impacto

Como explican desde la promotora, el Entregeneraciones está pensado para hacer frente a esos dos problemas: la soledad no deseada de las personas mayores y la dificultad de los más jóvenes para poder acceder a una vivienda. En el edificio Talco, que será construido bajo estrictos criterios ecológicos de sostenibilidad, la creación y distribución del espacio contribuirá a paliar el primero, mientras que el régimen de alquiler reducido atacará el segundo. 

«Llevamos muchos años trabajando en la construcción de edificios sostenibles y en modelo de cohousing, pero con este proyecto queríamos dar un paso más allá en materia social. Si el propio modelo ya contribuye a construir mayores relaciones entre personas, creemos que además puede ayudar a solucionar ambos problemas», explica Iñaki Alonso, CEO de Distrito Natural.

Como incide, tanto en España como en Europa ya se están llevando a cabo construcciones con los mismos objetivos que ellos ahora buscan implantar en Villaverde: el objetivo, insiste, es transformar la relación con los lugares que habitamos, el entorno y las personas del barrio.

Tienen experiencia en la materia: Alonso y su equipo son pioneros ya que, con Satt, fueron la primera empresa de arquitectura y construcción en sumarse al movimiento B Corp de España. Suyo fue el proyecto Entrepatios, cooperativa de viviendas en Madrid y una referencia en el sector del cohousing. Sin embargo, aunque ambos proyectos puedan tener similitudes en cuanto a la sostenibilidad o a la propia vida de la comunidad de vecinos, tienen una diferencia fundamental en la tenencia de las viviendas, que se alquilarán por habitaciones. «Entrepatios es un edificio residencial de vivienda permanente y propiedad colectiva, mientras que Entregeneraciones es un proyecto de vivienda temporal de alquiler en el que los jóvenes no estarán más de dos años. La propiedad es ajena, será de una entidad independiente o fundación que decida adquirirlo», subraya Alonso.

Una arquitectura para la conexión de generaciones

La idea es que, en el propio edificio, los espacios comunes contribuyan a conectar la vida de las personas y ayuden a formar una comunidad activa y resiliente que, además, actúe con la vida del barrio, especialmente con los mayores. «El bajo del edificio es muy amplio y la idea es que allí se realicen actividades para los vecinos y para miembros de todo el barrio, desde talleres a cursos de cocina, por ejemplo. Además, allí vivirá una persona que nosotros llamamos facilitador, que generará una serie de programas culturales de acompañamiento intergeneracional. Así, el joven que viva en una de las habitaciones ayudará a una o dos personas del barrio, haciéndoles la compra, en sus trabajos en el huerto…», cuenta el arquitecto. 

El proyecto acaba de abrir la fase de inversión, y cuenta ya con varias entidades interesadas en él. Dependerá de quién sea finalmente para cerrar los últimos detalles del funcionamiento, en lo que se muestran flexibles. Como explica Alonso, les gustaría construir un modelo juntos basado en la experiencia mutua: «Se trata de entidades que tienen un largo recorrido en materia de vivienda social, y muchísima experiencia gestionando solicitudes específicas para ello. Nosotros a la vez llevamos años trabajando en cohousing y coliving, así que creo que encontraremos puntos de encuentro».

Vivienda social de Villaverde para el mundo

Además de la perspectiva de colaboración generacional, el proyecto también permitirá caminar hacia un nuevo concepto de vivienda social más amplio. «En el mundo de la vivienda, lo social siempre ha estado relacionado con la asequibilidad. Es evidente, y más en un contexto como el actual, que es algo crucial, pero no es el único problema», insiste el arquitecto.

A propósito de esto, añade: «Tenemos que ser capaces de generar un sistema de vivienda que, por supuesto, sea asequible, pero que también ayude a promover un modelo de construcción que tenga en cuenta la cultura de comunidad, que ayude a crear sociedades resilientes capaces de afrontar de otra manera el contexto de policrisis actual. El modelo de Entregeneraciones combina en su parte social ambas dimensiones, la de vivienda asequible y colaborativa».

Otra de las grandes claves del proyecto es su escalabilidad porque, tras esta experiencia piloto en el barrio de Villaverde, la idea es que pueda aplicarse a cualquier ciudad en la que haya problemáticas similares. «Nuestro objetivo es generar cultura y hacer pedagogía de que se puede construir de otra manera, con un impacto positivo a nivel económico, social y ambiental», apunta el arquitecto.

De hecho, esta última dimensión es clave: los edificios son responsables del 36% de las emisiones de gases, y generan un enorme impacto a nivel de residuos o consumo energético. «Sabemos que podemos hacerlo de otra manera: por ejemplo, Entrepatios produce más energía de la que consume, recicla el agua… En el mundo inmobiliario las demostraciones son muy importantes, y nosotros tenemos en la mesa la evidencia de que es posible y que genera beneficios en la comunidad. Ahora, además, gracias a la colaboración de las instituciones y los ayuntamientos en cuanto a la cesión de uso del suelo, podemos hacer que además pueda hacerse con precios asequibles», concluye.

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