Anna Canela CEO de imagin
Fotografía: Pau Palacios

Anna Canela, CEO de imagin: «Un líder tiene que ser ejemplo, influencia e inspiración»

Marta González-Moro

El eslogan de imagin lo conforman solamente cuatro palabras: somos lo que hacemos. También podría ser el lema vital de su CEO. A sus 34 años, Anna Canela pertenece a una nueva generación de líderes que aplican a los negocios una nueva forma de ver el mundo. Desde su llegada a la compañía hace casi una década, ha trabajado para conectar con las preocupaciones de los jóvenes y contribuir a que la banca hable su idioma, sea accesible y relevante para ellos más allá de las finanzas, mientras se involucran en acciones concretas que beneficien al planeta.


En julio de 2015, la prestigiosa revista Nature, referente indudable de la divulgación científica, publicaba las conclusiones del mayor estudio sobre concienciación y percepción de los riesgos climáticos que se había hecho hasta la fecha. Los resultados eran casi tan poco halagüeños como la curva de emisiones: casi el 40% de los habitantes del planeta jamás habían oído hablar del cambio climático. En España, el 75% de la población era consciente de la gravedad de la situación y, por suerte, hoy casi el 94% no solo lo conoce sino que lo sitúa como un problema real.

Por aquel entonces, Anna Canela estaba dando los primeros pasos de su vida laboral. Cuando terminó la carrera de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, se dio cuenta de que su futuro no se levantaba a base de hormigón y que quería construir… pero de otra forma. Tras estudiar un MBA, en 2016 llegó a CaixaBank, que ese mismo año lanzó imaginBank, el primer banco en España creado con la filosofía mobile only, en la que todas las operaciones se realizaban exclusivamente a través de una aplicación. «Nacimos con un concepto muy pegado al producto, sin comisiones y con un funcionamiento plenamente digital dirigido sobre todo al público joven. Desde entonces, nos hemos transformado por completo», explica Anna.

Fotografía: Pau Palacios

Ella lo sabe de primera mano: ya estaba allí. También estaba en 2020, cuando relanzaron el proyecto y nació imagin, a secas, con el objetivo de ser una plataforma digital de servicios financieros y estilo de vida. Entonces ya tenían 2,6 millones de usuarios y se habían convertido en la primera plataforma de servicios financieros mobile only en obtener la certificación B Corp, un movimiento de referencia formado por compañías con propósito que quieren generar alto impacto social y ambiental con sus actividades. Hoy la cifra de usuarios de la app supera los 4,3 millones y se han consolidado como referencia entre los neobancos españoles. «Aspiramos a conectar con las inquietudes de la sociedad, de los clientes, de los empleados… Como banco, somos conscientes de que estamos muy presentes en los grandes momentos vitales de las personas: la primera cuenta de ahorro, la primera nómina o el acceso a la primera vivienda. Eso nos coloca en un lugar de enorme responsabilidad. Por eso trabajamos tanto en cómo conocer las preocupaciones de los jóvenes, de nuestra comunidad».

Esa palabra, comunidad, es una constante en sus respuestas. «Una comunidad está formada por personas diferentes que tienen algo en común. Nosotros somos una comunidad que comparte la preocupación por el futuro y la ambición por querer hacer del mundo un sitio mejor. Claro que sabemos que el cambio no llegará de golpe, pero empieza en nosotros. Y todas las personas que formamos parte de imagin de una forma u otra tenemos esto presente», subraya. Por eso, cuando habla no solo se refiere a esos millones de imaginers que usan sus productos financieros, sino también sus empleados, sus proveedores y la ciudadanía en su conjunto.

Un bizum al planeta

Esa visión colaborativa, a menudo rara avis en entornos altamente competitivos como puede ser el sector financiero, ha definido su trabajo en la entidad. Desde sus primeros puestos, ha contribuido en la estrategia corporativa gracias también a su visión clara y pionera en sostenibilidad. Como responsable de crecimiento y engagement, la integró en el corazón del negocio, liderando iniciativas como imaginPlanet, una propuesta innovadora que vincula los productos y servicios bancarios con el impacto positivo en proyectos de reforestación, restauración marina, emprendimiento sostenible y educación financiera.

«Para mí, imagin e imaginPlanet son indivisibles. Son dos palabras para nombrar nuestra alma, nuestros valores. Nos preocupa lo que les preocupa a nuestra comunidad, por eso el cuidado del planeta y las personas forma parte de lo que somos. Queremos hacer todo lo que esté en nuestra mano con humildad, transparencia y convicción», afirma.

«Queremos acompañar a los jóvenes para que generen impacto positivo con sus acciones cotidianas»

De momento, han conseguido movilizar a su comunidad de jóvenes para lograr la recolección de más de 100 toneladas de plástico del Mediterráneo como incentivo de productos y servicios financieros o la regeneración de más de 120.000 corales en los dos primeros arrecifes artificiales en Europa, en las costas andaluzas. Cifras que son la demostración tangible de que los jóvenes piensan verde –según el informe El futuro es clima, realizado por Ashoka y Playground, al 97% de los jóvenes les preocupa intensamente el cambio climático– aunque no siempre sean coherentes con sus acciones. «Estoy convencidísima de que las nuevas generaciones están mucho más concienciadas que las anteriores. Por supuesto que tienen mucho que mejorar, pero creo que no es justo señalarlos: todos tenemos que hacerlo. Nosotros queremos ser un sherpa, acompañarlos y darles facilidades para que generen impacto positivo con sus acciones cotidianas, pagando con tarjeta en una tienda o haciéndole un bizum a un amigo, con cosas que sirvan como ese primer paso hacia la acción».

Somos lo que hacemos

Las preocupaciones de los jóvenes no son para ella algo ajeno ni lejano en el tiempo, porque ella también lo es: en mayo de 2024, cuando fue nombrada CEO de imagin, tenía 33 años. En ese momento, Anna Canela entró a formar parte de una selecta minoría: según el informe Women matter España, publicado por la consultora McKinsey & Company, solo un 6% de las empresas españolas tienen a una mujer como CEO.

Fotografía: Pau Palacios

«Es innegable que ha habido un avance, pero aún tenemos muchísimo por hacer. Por la parte que me toca, dentro de imagin y del Grupo CaixaBank, trabajamos con programas específicos para fomentar la igualdad de oportunidades, mejorar la conciliación con flexibilidad y teletrabajo… Cosas que hagan que el escenario sea más favorable. Tengo la suerte de ver a mi alrededor un gran equilibrio, mujeres que tienen brillantes carreras por delante y que romperán todos los techos de cristal», subraya.

«Como banco, somos conscientes de que estamos muy presentes en los grandes momentos vitales de las personas y eso es una enorme responsabilidad»

Con su trayectoria, Canela es el ejemplo perfecto de esos millenials sobradamente preparados que han llegado a los comités de dirección con las cosas muy claras, con una nueva visión de los negocios y el liderazgo, de cómo relacionarse con un equipo del que se muestra profundamente orgullosa. «La cosa no va de que la gente te siga porque jerárquicamente tenga que hacerlo, sino de que crea en el proyecto y quiera acompañarte. Eso requiere pasión, inconformismo, creatividad, muchas ganas de adaptarse y de aprender. En imagin siempre decimos que, si eres el más listo de la sala, es que estás en la sala equivocada, y llevamos al máximo esa filosofía». Su visión puede resumirse en el mismo lema de imagin: somos lo que hacemos.

«Un líder debe ser ejemplo, influencia e inspiración. Tiene que tener capacidad para generar confianza, pero también visión estratégica, coherencia en valores, excelencia en ejecución y, sobre todo, compromiso. Nadie debería poder exigir a los demás algo que él no hace».

Herramientas para empoderar a la comunidad

El sector bancario es uno de los ejes tractores más importantes para la transición ecológica. Sus grandes retos –financiar la descarbonización, coser la brecha digital, reducir las desigualdades– se conjugan con otros más pequeños y cercanos, como fomentar el emprendimiento entre los jóvenes o ayudarles a hacer realidad su proyecto vital.

«Creo que estamos dando pasos gigantes hacia la transformación porque sabemos que jugamos un papel crucial en los grandes desafíos climáticos. Recientemente presentamos el nuevo Plan Estratégico del Grupo, con el que vamos a movilizar 100.000 millones en fondos sostenibles hasta 2027: proyectos de movilidad limpia, mejora en la eficiencia energética de los edificios, descarbonización industrial… Objetivos ambiciosos, pero realistas», explica Canela.

«El cambio no llegará de golpe, pero empieza en nosotros»

Desde imagin, por su parte, tienen el foco puesto en hacer su parte, en proyectos más pequeños en cuantía, pero de alto impacto, pegados al territorio y a la vida de las personas. «Nosotros partimos de las necesidades, no de los productos: es decir, tenemos un público que sabemos que tiene unas inquietudes que intentamos cubrir con servicios diseñados a su medida. Por ejemplo, les damos vías de financiación flexibles para que sigan estudiando o accedan a su primera vivienda, o les planteamos cuáles son las mejores formas para ahorrar. Estamos en un momento muy complejo y creemos que debemos ayudarles a tomar las riendas y el control de su dinero, dándoles información para que tomen mejores decisiones, con consciencia y con libertad. De ahí la importancia que tiene para nosotros la educación financiera o el fomento del emprendimiento con nuestro challenge, en el que han participado ya más de 8.000 jóvenes», subraya la CEO. Y añade: «Generamos contenido de calidad contrastado y validado por un tercero, con un lenguaje accesible y en un formato interesante, nativamente de redes sociales».

Fotografía: Pau Palacios

Para una comunidad que nació con el scroll bajo el brazo, ellos ofrecen una experiencia digital humanizada: siempre disponible, accesible y con el asesoramiento de personas. Porque, como concluye Anna, al final todo se resume en las personas. «Cuando ponemos el horizonte temporal en 2030 o 2050, siempre hablamos de tecnología, de cambios gigantes… Y seguro que será así, más cuando tenemos delante una revolución como la de la Inteligencia Artificial, que va a cambiarlo todo, desde nuestras relaciones a nuestra forma de trabajar. Pero seguiremos estando las personas, con nuestras inquietudes como motor de cambio. Ojalá hayamos mejorado en muchos aspectos, pero las ganas de cambiar las cosas seguirán ahí. Al final esto va de personas: es nuestra actitud la que nos hace pasar a la acción».

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