cala vento
Foto: Anna Mendiola

«Las cosas pasan en las salas de conciertos»

En una sociedad en la que el trabajo escasea, la población aumenta, crece la desigualdad y la vida es cada vez más cara, perseguir tus sueños dentro del mundo de la música sin contar con el apoyo de las grandes discográficas parece algo épico e imposible. Sin embargo, escalar un muro también significa saber aprovechar sus grietas. Esto es lo que pensaron Joan Delgado y Aleix Turon, Cala Vento, banda que encarna como nadie la filosofía del ‘hazlo tú mismo’. Autoproduciéndose bajo su propio sello (Montgri), acaban de publicar Casa linda, su quinto disco de estudio, con el que reflejan la calidez y seguridad que proporciona el hogar.


Desde vuestros inicios, siempre habéis gozado de una buena acogida del público. ¿Cuál es el truco?

Joan Delgado: El único secreto ha sido el de picar piedra desde cero, insistir mucho y dar importancia a aquellos pueblos y salas donde los grupos no suelen ir a tocar. Siempre hemos hecho giras muy largas en pueblos que normalmente pasan desapercibidos, llegando incluso a repetir fechas.

Por otro lado, no podemos obviar las canciones y el trabajo que hay detrás de cada una. Son lo más importante: a cada tema le dedicamos mucho tiempo y mimo y, hasta que no creemos que está perfecta, no la damos por terminada. Además, como equipo nos retroalimentamos muy bien y supimos poner Cala Vento como máxima prioridad.

Aleix Turon: Hacemos canciones que conectan con la gente. No sabemos muy bien cuál es la fórmula, pero el público las siente como propias. Las personas que van a nuestros conciertos captan la honestidad y el trabajo que hay detrás de nuestra música.

¿Os sentís muy cercanos al público? ¿Ha cambiado mucho el perfil de la gente que va a veros?

[A]: Al acabar los conciertos siempre nos quedamos en el puesto de merchandising para charlar. Nos gusta saber cómo se llaman, de donde han venido, qué es lo que más les ha gustado del show… Así es como se generan relaciones y se crea comunidad. Nos gusta romper con la burbuja elitista que suele envolver a los músicos. Nosotros tenemos una manera muy underground de hacer las cosas y siempre intentamos eliminar todos los intermediarios posibles, lo que hace que los oyentes de Cala Vento sean muy fieles. Eso sí, útimamente vemos que a nuestros conciertos se acerca gente que no está para nada familiarizada con esto, lo que nos hace pensar que estamos trascendiendo a lo que sería nuestra propia escena.

[J]: Como solemos quedaros con las caras, poco a poco hemos visto como ha ido cambiando y creciendo. Hasta el punto de que nos está resultando imposible conocerlos a todas y todos, lo que significa que estamos haciendo bien las cosas.

Este nuevo trabajo se llama Casa Linda. ¿Tiene algo que ver con la pandemia y el tiempo que pasamos encerrados en nuestros hogares?

[A]: Está relacionado eso y con la angustia de no saber qué iba a pasar. En realidad, la cuarentena fue un ataque directo a la libertad de las personas que ha dejado huella. Cuando nos pusimos a componer después de eso algo te queda. El concepto de Casa Linda pretende liberar y espantar toda la presión social que sufrimos durante ese periodo de tiempo. Queríamos acabar con los mantras de ser buen ciudadano y la responsabilidad individual que te exige el sistema. ¡Ojo! No para olvidarnos de nuestros deberes como miembros de la sociedad, sino para reforzar la idea de que es necesario parar y buscar en casa lo que te hace único y especial como individuo.

«Si tu vocación es hacerlo por ti mismo, adelante. Pero ojo con las ambiciones»

¿Cómo sería para vosotros una casa linda?

[J]: Tendría que ser un sitio tranquilo en el que poder estar con tu gente, disfrutando de las cosas que te hacen feliz y donde puedas olvidarte de los problemas que hay fuera de esas cuatro paredes. En definitiva, el adjetivo de linda está relacionado con la positividad y la comodidad que te brinda el hogar.

Habéis dedicado mucho tiempo al proceso de composición y grabación.

[J]: Este disco llega cuatro años después de Balanceo, nuestro anterior álbum. Durante este tiempo, pandemia mediante, decidimos montar nuestro propio estudio de grabación para tener una nueva herramienta de composición. El contar con un estudio propio te da la posibilidad de probar multitud de ideas, grabar pistas, borrar lo que no te gusta…  Una vez que tuvimos las demos definitivas optamos por trabajar con diferentes productores, algo que nunca habíamos hecho hasta ahora. Elegimos a Martin Glover Youth, Emili Bosch y Santi García porque somos muy admiradores de su trabajo.

[A]: La gracia de todo esto ha sido que en todo momento el proceso de producción fue dirigido por nosotros dos y escogíamos las canciones que mandar a cada productor en función del rollo del tema.

Cala Vento
Foto: Anna Mendiola

En este punto es indispensable hablar de Montgri, vuestro sello. ¿Qué expectativas tenéis para él?

 [J]: Ya lo creamos para sacar el anterior disco. No teníamos muy claro si seguir con nuestro anterior sello o emprender el camino nosotros solos quitándonos intermediarios. Una vez que lanzamos el sello, otra banda amiga, Manises, también decidió subirse al carro. Más tarde, Lagartija Nick contactó con nosotros para integrarse también… y fue imposible decirles que no. A partir de ahí hemos creado un monstruo que haber quien lo para ahora. (Risas). Se ha convertido en una obsesión personal que nos está haciendo olvidarnos de nuestra propia banda, por lo que creemos que es necesario poner límites y saber pararlo a tiempo. No quiero decir con esto que vaya a desaparecer, sino que nos lo vamos a tomar con más calma y delegar responsabilidades.

[A]: Nos hemos dado cuenta de que nos gusta mucho dirigir el sello y ser partícipes de la música de otras bandas. Biznaga, Bulk, La Élite, Yawners… Son proyectos que se han incorporado al sello y sentimos como propios. Sin embargo, el negocio de vender discos es muy duro. Creemos que faltan tiendas dedicadas a esto y que se baje el IVA de la música. Con todo, el sello se encuentra en un momento muy dulce. Hemos logrado conseguir notoriedad y repercusión en muy poco tiempo. Sin embargo, nos hemos olvidado de Cala Vento, que es nuestro proyecto principal y lo que nos da de comer. De momento, todo el dinero que genera Montgri es para reinvertirlo de nuevo en Montgri.

«Es necesario parar y buscar en casa lo que te hace único y especial como individuo»

Con el panorama musical actual, ¿es más eficaz autoproducirse y moverse por cuenta propia, confiar en un sello pequeño o irse con uno de los grandes?

[J]: Creo que es algo que tiene que ver con tu personalidad. Si quieres autoeditarte tiene que nacer de ti, porque vas a enfrentarte a muchas trabas como la inseguridad, la falta de medios y financiación, mucha carga de trabajo… Eso sí, si tu vocación es hacerlo por ti mismo, adelante. Que nadie te frene. Pero ojo con las ambiciones: no puedes pensar que vas a conseguir los números de una multinacional de buenas a primeras.

[A]: Es importante no perder la perspectiva de las cosas, porque te pueden caer unas buenas hostias. Si tu proyecto autoeditado va bien y una multinacional te ofrece un contrato, debes saber que vas a pasar a ser un producto. Las grandes empresas se mueven por la ética del dinero, no tienen los mismos valores que la autoproducción. Si tu banda no genera beneficios, lo más seguro es que prescindan de ti. Es decir, hay que ser muy consciente de las reglas del juego. Pero si tu motivación es fichar por un gran sello, hazlo.

¿Es lo que os empujó a la autoedición?

[J]:Creemos que una discográfica independiente siempre va a ofrecerte un trato más personal y familiar. En el caso de que las cosas no salgan bien, de primeras no va a dejarte tirado, confiarán en tu proyecto y te ayudarán a crecer. De ahí que estés trabajando con ellos.

[A]:Aprender esto nos costó mucho tiempo. No nos lanzamos a la autoedición hasta nuestro tercer disco. En este negocio nadie hace las cosas gratis. La máxima es que tiene que ganar todo el mundo. Si el artista está ganando, la discográfica también. De todos modos, es un asunto complejo. Comprendo que para los chavales que están haciendo música en su casa y no tienen ni idea de cómo funciona la industria, les resulte muy difícil rechazar una oferta astronómica de una gran compañía discográfica.

Foto: Arnau Elías

Este es vuestro 4 disco de estudio, ¿consideráis que es el de vuestra consagración definitiva?

[J]: Todas las metas que nos habíamos marcado ya las hemos cumplido. Nunca habríamos imaginado lo que nos ha pasado tras la publicación del primer disco. ¡Ha sido una locura! Pero tenemos nuevos retos, eso está claro. Desde Balanceo ya vivimos, mejor dicho, sobrevivimos de la música (risas). El sueño ya está cumplido, así que ahora todo lo que venga está de puta madre.

[A]: El gran desafío está en mantenerse y poder ir creciendo como músicos. Tenemos muchas ganas de que llegue la gira de otoño para poder tocar en salas más grandes, con mejor equipo y mayor visibilidad. La voluntad que tenemos es la de poder ofrecer conciertos de Cala Vento con la máxima calidad en todas las ciudades que visitemos, no solo en Madrid y Barcelona.

¿Estáis evolucionando hacia un sonido más comercial? ¿Cómo ha sido colaborar con ellos Gorka Urbizu de Berri Txarrak y con Amaral?

[J]: Nunca hemos querido ser un grupo de nicho, nuestra idea es hacer rock para todos los públicos. En eso no identificamos mucho con Berri Txarrak. El objetivo es poder tener una carrera larga y prolífica como la suya que nos permita evolucionar nuestra música.

[A]: Vivimos este oficio de una manera muy peculiar, y en el camino te encuentras a personas que están en tu misma sintonía. Ese es el caso de Gorka, Eva y Juan. También te puedo nombrar a bandas como Biznaga, Triángulo de Amor Bizarro, Viva Belgrado… Hay una serie de grupos que compartimos una filosofía de cómo enfrentarnos a este oficio y es muy fácil juntarse y que salgan cosas bonitas.

«En Madrid se concibe el concierto como una fiesta y una reunión de amigos que no tiene estrictamente que ver con lo cultural»

¿Es más fácil destacar en una escena pequeña como la de Girona, de la que venís, o mudarse a una gran ciudad como Madrid para moverse?

[J]: Es más fácil destacar en una gran ciudad por las posibilidades que te ofrece. Tienes a tu disposición salas, prensa, público, otras bandas con las que generar compadreo… Salir de una ciudad pequeña es muy difícil. El ejemplo es que somos de las pocas bandas de Girona que están tocando en festivales.

Hace unos años sería impensable que grupos como Carolina Durante, Ginebras, La M.O.D.A o incluso Berri Txarrak fueran capaces de llenar un Wizink Center. ¿Está viviendo el indie su edad de oro?

[A]: Creo que estamos viviendo un cambio de paradigma en el que el indie y los grupos autoproducidos somos capaces de competir con bandas que vienen de grandes multinacionales.

[J]: Es un fenómeno que sucede en Madrid. Los madrileños parecen que son más propensos a acercarse a la música en directo sabiendo que tienen que pagar una entrada para que los grupos sigan existiendo. Es más, lo conciben como una parte más de su ocio que no tiene que ver estrictamente con una actividad cultural. Es decir, conciben el concierto como una fiesta y una reunión de amigos. Ojalá esta tendencia se extienda a todo el territorio.

Aun así, a los grupos noveles les resulta difícil acceder a los festivales y las salas, y optan por montarse sus propios circuitos. ¿Qué habría que cambiar para que las bandas emergentes y otras escenas más underground logren meterse dentro?

[A]: Tenemos que transmitir a la gente que las cosas pasan en las salas de conciertos. Nuestra gran esperanza es que se reactive el circuito de salas en todo el país: los grupos noveles aspiran a llenar grandes pabellones y tocar en festivales sin antes pasar por las pequeñas salas, y eso es prácticamente imposible.

[J]: Es fundamental despertar la curiosidad del público por las salas y la música en directo. Se está creando una cultura errónea de los festivales que los está convirtiendo en grandes eventos de consumo de masas. El 80% del cartel de Coachella pertenece al mismo promotor. Al final lo que va a pasar, tanto fuera como dentro de España, es que los festivales acabaran en manos de un puñado de promotoras que prioricen los intereses económicos a los culturales.

¿Qué consejo le daríais a las bandas que están empezando?

[A]: El mejor consejo es que se lo pasen bien y no se pongan objetivos muy ambiciosos. Que vayan pasito a pasito, que el hecho de divertirte con lo que haces ya merece la pena.

[J]: Les recomiendo que sean originales y se estrujen la cabeza por hacer cosas distintas al resto. Que no se dejen llevar por las tendencias del momento y que disfruten con su músico. El resto vendrá solo.

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