Lasai

Librería Lasai: «Hemos invertido muchísimo esfuerzo y dinero en esto; es nuestra ilusión y lo que más nos llena» 

Icíar Fernández

Llegamos a la librería, en pleno barrio de Las Letras de la capital madrileña, justo cuando sus dueños, los creadores de contenido Ariane Hoyos y Beñat Azurmendi, están abriendo las puertas. Ellos, que empezaron siendo tiktokers que disfrutaban leyendo, se han terminado convirtiendo en auténticos libreros y prescriptores de la lectura con más de 700.000 seguidores a sus espaldas. Mientras charlamos, colocan en las estanterías sus «citas a ciegas», una selección de libros envueltos en sobres de papel de los que solo asoma la primera frase, escrita por fuera a modo de pista. Todo en el espacio parece pensado con mimo, creando exactamente la atmósfera que promete su nombre: Lasai, que significa tranquilo o sosegado en euskera.


Lleváis ya cuatro meses desde la apertura y los primeros días, al menos visto desde fuera, fueron una locura. Muchísima gente a todas horas, había hasta cola para entrar… ¿Cómo ha sido este primer tramo? ¿Es lo que os estabais esperando?

Beñat: Ha ido bastante mejor de lo que imaginábamos. Ha sido cansado, pero hemos aprendido a delegar más. El primer mes estuvimos todos los días aquí, mañana y tarde, y nos volvimos un poco locos. También hemos ido aprendiendo a manejar el volumen de ventas, porque el primer día que abrimos nos quedamos sin libros. Y no porque fueran ventas inmensas, sino porque todavía no teníamos control de cuánto debíamos comprar. Hemos aprendido mucho y muy rápido. 

Compatibilizáis llevar la librería con crear contenido, que son dos trabajos.

Beñat: Ahora dedicamos casi todo nuestro tiempo a la librería, y sí que nos cuesta a veces buscar momentos para nuestras redes. Buscamos huequitos. Las mañanas siempre estamos aquí y algunas tardes, cuando hay eventos, también tenemos que venir para coordinar y preparar las cosas.

Ariane: Es que tampoco imaginábamos otra forma de hacerlo. Ahora mismo Lasai es la prioridad. Hemos invertido muchísimo esfuerzo y mucho dinero en esto; es nuestra ilusión y lo que más nos llena. Yo lo que intento hacer es organizarme un viaje o unos días para grabar y luego lo voy subiendo. También depende mucho del mes, pero poco a poco.

Las redes sociales, al menos Instagram y TikTok, parecen bastante opuestas al mundo de la lectura. Exigen inmediatez, lo que choca con la lentitud de leer. ¿Creéis que hay espacio para algo más sosegado en las redes?

Ariane: Entendemos que son cosas contrarias en la práctica, pero luego todo el mundo puede hacer las dos: leer y scrollear en TikTok. Hay contenido que merece mucho la pena y nosotros intentamos hacerlo. El problema de TikTok es que son vídeos de un minuto, algo que a YouTube, por ejemplo, no le achacarías.

«Son cosas contrarias en la práctica, pero luego todo el mundo puede hacer las dos: leer y scrollear en TikTok»

Antes de abrir Lasai, ¿teníais alguna librería de referencia? Un sitio al que fueseis habitualmente, que os inspirase a replicar aquí el sentimiento que os producía, por ejemplo.

Ariane: El verano antes de abrir fuimos a Londres de espionaje. Beñat y yo, cuando vamos de viajecito, siempre vamos a librerías. Y allí nos gustó muchísimo ver que cada librería era muy diferente y súper especializada.

Beñat: Nos gustó mucho el ambiente literario. A nosotros nos encantaría que esta calle estuviese llena de librerías, cada una de un tipo. En Londres hay una así: una es de música clásica, otra de libros victorianos infantiles… También cuando íbamos a la universidad, al salir de camino al metro había una librería de segunda mano, muy antigua. Tenían libros a un euro perfectos, ahí en la puerta de la tienda, y siempre nos llevábamos algún librito.

Ariane: Yo tengo una edición de Bodas de Sangre que compré ahí perfecta, de tapa roja con las letras doradas, preciosa. 

Lasai

Lasai significa tranquilo, sosegado. Es toda una declaración de intenciones y creo que transmitís muy bien esa sensación. ¿Barajasteis otras opciones antes de dar con la definitiva o lo tuvisteis claro desde el principio?

Ariane: Fue una de las cosas a la que más vueltas le dimos. Todos los proyectos tienen un nombre antes del definitivo y el nuestro era Canela y Limón, aunque sabíamos que lo íbamos a cambiar. Pensábamos mucho en palabras en euskera y, como Lasai es algo que se dice bastante, en cuanto dimos con ella, dijimos: «ya está». Y aunque no sepas lo que quiere decir, es muy sonora.

«Todos los proyectos tienen un nombre antes del definitivo: el nuestro era Canela y Limón»

La relación con la lectura no siempre es lineal: hay épocas de devorar libros y otras en las que cuesta pasar de la primera página. En vuestro caso, ¿siempre os ha gustado leer? ¿Qué elementos tiene que tener un libro para que os enganche?

Beñat: A mí siempre me ha gustado leer, pero al empezar el máster en literatura ya me lo tomé muy en serio y dije «esta es mi movida». Me interesa mucho la literatura a nivel teórico y académico. Lo que más me engancha de un libro es cómo está escrito, que sea una escritura muy lírica, muy poética.

Ariane: Yo he sido una niña y adolescente muy lectora. Tuve un paroncillo el primer año de mudarme a Madrid porque no encontraba nada que me gustara. Retomé un poco el hábito, en parte, gracias a Beñat. Me volví a enganchar con La mala costumbre, de Alana S. Portero, y ahí encontré también mi estilo como lectora. Me interesan sobre todo las historias escritas por mujeres, todo lo que aborda la infancia, los márgenes… También como un poco sórdidas o incluso desagradables. Y a nivel de lenguaje yo no valoro tanto lo lírico, de hecho me gustan mucho las cosas muy llanas.

Tres recomendaciones: un libro que cueste leer pero que merezca la pena; uno perfecto para sacar a alguien de un parón lector y uno que creáis que debería estar arrasando y os da rabia que no lo haga.

Beñat: Como lectura exigente te diría sí o sí un clásico enorme: Anna Karenina. Cuesta avanzar porque, de repente, te cuentan con detalle cómo plantaban semillas los rusos en el siglo XIX, lo cual no es muy ameno. Pero llegas al final y es una cosa… para mí no hay descripción más certera de lo que es el amor que en ese libro.

Ariane: Yo como lectura difícil te diría Clarice Lispector. Ahora estamos leyendo para el club La hora de la estrella, voy por la página 50 y ya me lo he empezado cuatro veces. Pero sé que va a ser reconfortante terminarlo. Para salir de un parón lector recomendaría La mala costumbre o Las gratitudes, de Delphine de Vigan.

Beñat: Yo añadiría El secreto, de Donna Tartt. Engancha muchísimo. Es el origen de la dark academia: habla de cuatro estudiantes que estudian griego clásico en la universidad y hay un crimen de por medio. Es fácil y es un clásico moderno que merece la pena.

Ariane: También recomendaría los relatos, porque te lees uno y no tienes que seguir enseguida. Yo siempre decía que no me gustaban, hasta que descubrí los de Mariana Enríquez. Y sobre el libro que nos da rabia que no funcione mejor: Sapo y Sepo, inseparables.

Beñat: No entendemos por qué no es un bestseller

Ariane: Es un libro infantil, de un sapo y una rana que se supone que son amigos, pero que son claramente novios. Los dibujos encima son preciosos. 

Beñat: Ahora en serio: es que hay un ritmo de novedades completamente apabullante. También hay grandes libros a los que la gente no les da una oportunidad por la portada y eso es así. Es muy importante.

«Como lectura exigente recomiendo un clasicazo: Anna Karenina; cuesta avanzar, pero para mí no hay descripción más certera de lo que es el amor que en ese libro»

Haciendo balance de estos meses, ¿qué es lo que más disfrutáis de vuestro día a día en Lasai? ¿Hay algo del oficio de libreros que os haya sorprendido especialmente, para bien o para mal?

Beñat: A mí lo que más me gusta es estar y hablar con la gente. Tenemos unos clientes majísimos, siempre están abiertos a escuchar nuestras recomendaciones. Luego los clubs también son muy divertidos, y los eventos en general. O sea, cuando ves que la gente está feliz y se lo pasa bien es muy satisfactorio. 

Ariane: Sí, y quienes repiten mucho. Gente que ha ido a todos los clubs desde que hemos empezado: tanto de ensayo como de narrativa, vienen a las presentaciones, vienen a todo, y es gente a la que tratamos de cuidar mucho.

Beñat: Es muy guay, porque muchas veces ves a algunos que son así timidines y que no hablan. Pero que siempre vienen, aunque para ellos es un esfuerzo. Eso es lo mejor.

Ariane: Luego también nos llevamos muy bien entre todos, entonces nos reímos mucho. 

Beñat: Sí. Y luego nosotros dos por la mañana aquí, que es como… las dos hermanas manitas de Animal Crossing.

«Tenemos unos clientes majísimos, siempre están abiertos a todo, y eso es muy satisfactorio»

Para despedirnos, ¿qué estáis leyendo ahora mismo?

Beñat: Ayer terminé El sentido de un final de Julian Barnes que, la verdad, no me gustó. Ahora estoy leyendo La última frase de Camila Cañeque, un ensayo increíble que recomiendo muchísimo, sobre los finales de los libros. Y hoy voy a empezar Como si existiese el perdón de Mariana Travacio.

Ariane: Pues yo estoy solapando. Me estoy terminando Aburridísima, de Izumi Suzuki, que llevo para acabármelo 200 años. Es una autora japonesa de los 80 y son relatos de ciencia ficción. También estoy con las novelas gráficas de Simon Hanselmann. Y eso, empezando todo el rato La hora de la estrella.

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