Margarita Albors: «El impacto empieza cuando dejamos de mirar hacia el otro lado»

Brezo Sintes

Durante quince años, Margarita Albors, fundadora y presidenta de Social Nest Foundation,  ha construido -casi a contracorriente- un ecosistema de impacto, propósito y colaboración en España que hoy ya es imposible ignorar. Su trayectoria, que empieza en los pasillos del MIT y Harvard, sigue siempre el rastro de una sola pregunta: ¿qué hacemos con el privilegio que tenemos?


Llevas más de una década impulsando la inversión y el emprendimiento de impacto desde Social Nest Foundation. ¿Qué te llevó a dedicar tu vida profesional a esto?

Un conjunto de pequeñas cosas que, de pronto, hicieron clic. Estudié Ingeniería Industrial en Valencia, trabajé en España y en Inglaterra y en 2008 me fui a Estados Unidos a estudiar un máster en Management en Harvard. Cada mañana, cuando cruzaba Harvard Square, veía a decenas de personas viviendo en la calle y me sentía enfrentada a mi propio privilegio. No podía evitar preguntarme: «si tengo la suerte de poder estar aquí, ¿qué puedo hacer para resolver esto?». Así que, tras descubrir el emprendimiento social gracias al máster, colaboré con una ONG en California para mujeres en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas latinoamericanas. Funcionaba como incubadora, así que conocí muchos modelos sostenibles y nuevas formas de hacer empresa -todo ello en plena crisis financiera- que me demostraron que, tal y como el sistema está diseñado, no funciona para todos. Ahí empezó a germinar la semilla de Social Nest: un espacio para ayudar a emprendedores con propósito en fases muy tempranas. En 2010 volví a España para hacerlo real.

¿Y el nombre? ¿De dónde salió?

Lo dibujé en una servilleta. Quería que lo social estuviera presente y la metáfora del nido me parecía muy potente para representar lo que hacemos: acompañar, dar calor, alimentar a los proyectos para que luego vuelen solos.

«Ha sido un año de vulnerabilidad compartida, de reconocer que esto es difícil pero que no estamos solos»

Si tuvieras que condensar tu propósito personal en una frase, ¿cuál sería?

Generar impacto positivo con mi tiempo, mi trabajo y mis recursos. Es que las palancas son la innovación, el emprendimiento, la inversión y la colaboración, pero hay algo aún más importante: involucrar a otros. No es lo que yo hago, sino cómo eso inspira a más personas para que este movimiento crezca.

The Gap in Between 2025.

¿Ha evolucionado el impacto en España? ¿Qué ha cambiado?

Todo. Cuando empecé no se hablaba de impacto. No existían ni los actores, ni la terminología, ni un ecosistema como tal. La gente no entendía ni lo que era una incubadora de empresas sociales. Hoy, sin embargo, hay fundaciones, fondos, startups, aceleradoras, corporaciones… Todos se reconocen entre sí. Falta camino, claro, pero el panorama es otro.

Este año habéis celebrado la tercera edición de The Gap in Between, la cumbre anual que reúne a las principales corporaciones, inversores, responsables de políticas y emprendedores de impacto. ¿Por qué un evento así?

Porque echábamos de menos un espacio donde todo el ecosistema de impacto pudiera encontrarse. Para resolver los retos sociales y ambientales hace falta la colaboración. Y para colaborar primero hay que mirarse, escucharse, confiar. 

«Más allá del emprendimiento, una de las palancas más importantes es involucrar a otros»

¿Cuáles son las barreras más habituales que encontráis?

Que muchas empresas no tienen llegada al territorio. Lo vimos especialmente con la DANA: querían ayudar pero no sabían cómo acceder a las familias afectadas. A veces también pesan prejuicios y los lenguajes diferentes que hablan las empresas y el sector social. Ahí las entidades somos clave para identificar necesidades reales y actuar como bisagra.

¿Qué tendencias de innovación ves ahora mismo?

Todos los sectores están transformándose y la regulación ambiental está acelerando el cambio. Tenemos el ejemplo de la agricultura regenerativa, donde el eslabón más frágil está en el inicio de la cadena, en los agricultores con el cambio climático, falta de relevo generacional… si ellos no funcionan, el resto tampoco. Lo mismo ocurre en otros sectores: al analizar la cadena de valor emergen retos medioambientales y sociales distintos. La tendencia clara es innovar colaborando.

«Invertir es decidir qué mundo impulsas, incluso cuando no eres consciente»

Pero en España la inversión de impacto sigue siendo pequeña. ¿Por qué decidisteis apostar por ella?

Porque invertir es decidir qué mundo impulsas. Incluso cuando no eres consciente. Es como votar: la inversión de impacto consiste en invertir de forma intencionada para contribuir a resolver un problema social o ambiental sin renunciar a un retorno económico. Y este puede estar en un espectro que va desde filantropía pura hasta inversiones cercanas al mercado. Al final, hay proyectos que necesitan capital paciente. No todo puede financiarse esperando rentabilidades inmediatas.

¿Vamos hacia modelos más estratégicos?

Sí. Hemos pasado del márketing social al análisis real del impacto de la actividad empresarial. La regulación empuja, la sociedad también y las empresas ven que ignorar a sus grupos de interés tiene riesgos. Existe el greenwashing, sí, pero también hay empresas que avanzan por convicción y porque entienden que es bueno para su negocio a largo plazo.


Más que métricas, Margarita habla siempre de historias. Como la de una emprendedora agotada que, después del evento de The Gap in Between, recuperó la ilusión. «Me dijo que salía recargada y  para mí esa frase lo resumió todo: ha sido un año de vulnerabilidad compartida, de reconocer que esto es difícil pero que no estamos solos.

Porque invertir en el futuro es parar. Parar a «pensar qué mundo queremos construir, conectar con nuestra parte más generosa, usar nuestro privilegio -lo que sabemos, —lo que tenemos, lo que somos— para contribuir a un futuro más humano y esperanzador. Aunque parezca poco».

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Igluu, con su consentimiento, tratará sus datos para enviarle la newsletter. Para el envío se utiliza MailChimp, ubicado fuera de la UE pero acogido en US EU Privacy Shield. Puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación o limitación, entre otros, según indicamos en nuestra Política de privacidad.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.