La relación con nuestros amigos, al contrario que con la pareja o la familia, es una sobre la que queda mucho por reflexionar: en el imaginario popular se entiende como un vínculo inquebrantable. Una idealización que de base carece de lógica, ya que la amistad está formada por personas y, por lo tanto, plagada de imperfecciones. No siempre un amigo dura toda la vida y cada vez somos más conscientes de ello. En Amiga mía (Blackie Books), Raquel Congosto narra el proceso de ruptura entre dos amigas que lo fueron todo la una para la otra. Una obra que le da protagonismo al dolor para reflexionar sobre lo que significa la palabra “amistad”.
¿Por qué hasta hace poco las rupturas entre amigas parecían imposible?
Cuando el feminismo hizo que se nos cayera el mito del amor romántico, tuvimos que buscar otros refugios. Lo encontramos en la amistad, pero el problema es que volvimos a romantizarlo, a idealizarlo. Algo que no tiene mucho sentido, ya que somos personas con nuestras imperfecciones. A mí me interesa pensar cómo nos relacionamos unas con otras y qué cuestiones son las que tensan, porque si no nos vamos a máximas como que el amor es lo que nos salva y no complejizamos nada las relaciones. Nos quedamos en unas dicotomías que no ahondan en los problemas estructurales más allá de las personas que se relacionan.
Al contrario de lo que haces tú con el libro.
En este libro son fundamentales las condiciones materiales que atraviesan la relación entre las amigas. Son dos personas que se comportan bien —y a veces no tanto— y que establecen un vínculo que quizá no era tan saludable. Pero en realidad lo que les presiona es el mundo: ya sea por falta de dinero o porque está viviendo con una amiga a los treintaymuchos y no está aceptada socialmente. Eso me interesa porque más allá de las máximas de la amistad y de sus propios comportamientos, hay otros problemas estructurales de base. Ellas se relacionan como pueden en un sistema que les deja una capacidad de acción menor de lo que creen.
Los motivos por los que se rompe la amistad no los describes, pero sí que dejas entrever algunos roces por un proyecto laboral que crean juntas y que crece mucho. ¿Hay espacio para la amistad en el trabajo, en el capitalismo?
La amistad es un cuerpo informe, lo que es su ventaja y su criptonita al mismo tiempo. Es decir, se puede escapar a la estructura capitalista y familiarista en la que vivimos. Eso hace que se pueda colar en cualquier otro lugar, lo que es su ventaja. Pero al mismo tiempo, al no poder delimitarla, tiene sus problemas. En este sistema en el que vivimos, en el que se ha capitalizado todo, hablamos de nuestros amigos en función de si nos rentan o no. Por ello, es complicado escapar de él. En el libro, la relación pasa de ser una relación de amistad a una laboral que acaba explotando porque las condiciones materiales son muy adversas.
«Hemos capitalizado a nuestros amigos en función de si nos rentan o no»
Se trata de una relación pasada pero contada desde el presente, desde ese hueco que deja la amiga que se fue. ¿Hay espacio para el duelo en la amistad? En un momento la protagonista se llega a preguntar cómo es posible que piense tanto en ella, si solo era una amiga.
El libro está escrito en presente para hablar de lo difícil que es pasar página, de que el ayer sigue pasando en la vida de la narradora. Aunque tiene otra vida, sigue pensando en su amiga como alguien con la que sigue conviviendo. Ella lo vive así, pero no tiene ese espacio para el duelo. Nunca lo ha habido ni nadie entiende por qué sigues mal, algo que te lleva a dejar de hablarlo. Si rompe una pareja, sí que hay unos códigos para hablar de ello, pero en la amistad no. No tenemos un lenguaje para abordarlo porque no la hemos puesto en la jerarquía como una relación principal. Tanto es así que a la narradora no le entra ni en la cabeza que pueda estar mal. Por eso yo quería hablar de ello, para ponerlo en el lugar que para ella tiene.
«Si rompe una pareja hay unos códigos para hablar de ello; en la amistad no tenemos lenguaje para abordarlo»
Un lugar al que se asoma para entender, no con el fin de perdonar.
El problema del perdón es que en cuanto lo llevamos a cabo no nos preocupamos por mirar lo que hay dentro. Pero yo no quería hacer borrón y cuenta nueva, quería entender qué estaba pasando. ¿Hay una relación de abuso, de fuerza? Quise colocar a la amistad en un plano tan importante como otra relación e intentar entender qué ha pasado para que colapse todo.
Esto hace que, aunque sea un libro de rupturas, en realidad esté lleno de amor.
A mí me parecía muy importante hacer esto para contar lo difícil que es el duelo. Se pasa muy mal porque con las amigas es algo muy complicado de explicar. En este caso, las dos protagonistas podrían ser un monstruo con dos cabezas o una cabeza con dos cuerpos… dos personas que se completan a la perfección. Entre ellas no hay sexo pero piensan con la otra muy bien, algo que para mí es súper importante y que pasa entre muy poca gente. Y no solamente es que se cuiden y se comprendan, sino que hay una relación intelectual en la que se admiran y se gustan mucho. Yo quería contar todo eso para que se viera lo especial de la relación. Por eso he metido tanta luz y por eso es tan trágico cuando se rompe.
Terminan las frases entre ellas, se complementan, se cuidan… todo eso puede ser una amistad. ¿Te atreverías a describirla?
Cuando pienso en esto se me viene a la cabeza el océano. Me gusta hablar de la amistad en este término porque cada uno tiene un comienzo de la amistad, su propia orilla. Pero también porque es una masa enorme en la que te puedes hacer la muerta, en la que puedes nadar con unas y con otras, en la que la corriente te puede llevar de un lado a otro. Cuando utilizo esta metáfora es porque, al no tener una volumetría (a diferencia, por ejemplo, de un jarrón, que sí puedes agarrar) cuando se rompe, no puedes señalar sus fragmentos. Por ello, acotarla ha sido todo un desafío: en ella se compatibilizan cosas tan diversas como que las amigas son para siempre con las amigas vienen y van. Supongo que son las dos, pero ¿a cuál nos agarramos? Escribir el libro ha sido darle cuerpo a lo que no entendía.
«Cuando pienso en la amistad se me viene a la cabeza el océano: cada uno tiene un comienzo de la amistad, su propia orilla»
Aun así, es una novela esperanzadora que mira al pasado sin odio ni rabia. Y que muestra que sobre las cenizas, como sobre esa habitación llena de pelusas donde dormía la amiga de la protagonista, se pueden levantar otras vidas.
Aunque una no quiera, aun estando en mitad de un duelo pasándolo fatal, la vida se abre paso siempre. Por ello metí a las plantas ruderales —aquellas que tienen la capacidad en desarrollarse en lugares muy desfavorables—, porque me servían como metáfora para explicar esto. Me gusta mucho que, a pesar de todo, sigue creciendo la vida en todos lados. Porque hasta donde piensas que no puede nacer nada, crece la vida.


