Si la guerra de Sierra Leona en los años 90 popularizó el concepto de “diamantes de sangre”, algo parecido ha ocurrido en la última década con el oro y otros metales nobles que esconden explotación y degradación ambiental. Hoy, afortunadamente, el oro ético ya alcanza a toda una nueva generación de diseñadores y marcas convencidas de que un lujo más consciente es posible.
Aunque no pasaba demasiado tiempo frente al televisor, nuestra pequeña sala era el refugio catódico familiar. Allí compartíamos los viernes el Un, dos, tres, los sábados el Club Disney y los domingos la película de sobremesa. Me encantaban los viernes porque la mesa se engalanaba con un mantel amarillo pálido, bordado a vainica, y una tortilla de patata coronando el centro.
Entre todas esas experiencias y programas, se colaban también los anuncios que, ante la escasa oferta de canales, no nos quedaba más remedio que contemplar estoicamente. Esto, sumada a mi Diógenes mental, hace que todavía recuerde muchas sintonías televisivas. Unas cuantas de juguetes, otras de colonias -¿quién de mi generación no recuerda a Farala?- y también una que está muy acomodada en mi memoria: «Entre tú y yo, un diamante es para siempre».
La joya que no conocía su historia
Probablemente influenciada por esa sintonía cuando tenía 16 años, con la ayuda de mi padre y de mi hermana, quise regalarle a mi madre un anillo muy pequeñito de diamantes. Entonces no sabía lo que había detrás de esos diamantes, ni del oro en el que estaban engarzados. Hoy sé que el lujo puede ser sostenible, y que también en la joyería es posible adoptar una mirada ética y consciente.
Si la guerra de Sierra Leona en los años 90 popularizó el concepto de “diamantes de sangre” y nos hizo cuestionar su origen, algo parecido ha ocurrido en la última década con el oro y otros metales nobles. Desde 2014, la Alianza por la Minería Responsable certifica que estos materiales hayan sido extraídos siguiendo prácticas responsables que buscan preservar el medio ambiente y mejorar la vida de pequeñas comunidades artesanales. Este sello avala, además, dos tipos de oro: el Fairmined y el Fairmined ecológico (extraído sin el uso de químicos).
La organización, sin ánimo de lucro, fue concebida en 2004 en Quito (Ecuador) y formalmente establecida en Colombia con la misión de transformar la minería artesanal y de pequeña escala en una actividad social y ambientalmente responsable para mejorar la calidad de vida de los mineros y sus comunidades.
Desde 2014, la AMR certifica que el oro se extraiga siguiendo prácticas responsables con el medio ambiente y las comunidades artesanales
Un poco de historia. En sus primeros años, la ARM impulsó un documento fundacional conocido como el Estándar Cero, que sirvió como base para el desarrollo del primer estándar conjunto de certificación de oro responsable. En 2009, en colaboración con Fairtrade International, se lanzó el estándar Fairtrade & Fairmined. Tras finalizar esta alianza en 2013, la ARM continuó de forma independiente con el desarrollo y gestión exclusiva de la certificación Fairmined, basada en criterios rigurosos que garantizan prácticas mineras responsables, condiciones laborales dignas y protección ambiental.
Desde entonces, acompaña directamente a las organizaciones mineras en su camino hacia una producción más justa y sostenible, fortaleciendo tanto sus capacidades técnicas como su organización social. Gracias a este impulso, el sello Fairmined se ha consolidado como un referente internacional de minería ética y responsable, promoviendo un nuevo concepto de lujo comprometido con las personas y el planeta.
Una cuestión de compromiso
Actualmente, más de 100 empresas trabajan con oro y plata Fairmined en 18 países. Es una forma de apoyar a las 10 organizaciones mineras certificadas actualmente y repartidas entre Bolivia, Colombia, Mongolia y Perú. Un número todavía pequeño, si tenemos en cuenta que el oro artesanal es el sustento de más de 10 millones de personas en el mundo, muchas de las cuales trabajan en condiciones muy duras.
El oro ético no es solo una cuestión del sector artesanal: las firmas de lujo ya apuestan por un material que cumpla con los más altos estándares
Pero el oro ético no es solo una apuesta del sector artesanal. La firma suiza de lujo, Chopard, dio un paso importante en 2018 apostando por oro 100% certificado que cumple con los más altos estándares ambientales y sociales. Hoy, todo el que utiliza proviene de fuentes verificadas siguiendo prácticas responsables. Es parte de su Viaje al Lujo Sostenible y de su Programa de Abastecimiento Responsable que abarca metales preciosos, piedras, acero y cuero.
Un compromiso que curiosamente se refleja ante el gran público con la Palma de Oro del Festival de Cannes, el máximo galardón del cine galo, que Chopard realiza en oro Fairmined.
El oro ético en España: un movimiento creciente
No hace falta cruzar fronteras para encontrar joyerías que respetan la naturaleza y los derechos humanos. En España, cerca de una treintena de joyerías están certificadas. Además, el colectivo ORIGEN – Gold for Future, que reúne marcas como Adoro mi Oro, Juia Jewels, Emilie Bliguet o Majoral, impulsa el uso de metales preciosos certificados y responsables.
No hace falta cruzar fronteras: en España, cerca de una treintena de joyerías están certificadas
Entre las joyerías españolas que destacan por su compromiso ético y sostenible están La Musa Joyas, que ofrece colecciones como Cala y Pauline, elaboradas con oro Fairmined de 18 quilates y gemas éticas; las ya mencionadas Adoro mi Oro, con sede en Barcelona, reconocida por su compromiso con el oro Fairmined; Majoral, pionera en la incorporación de este tipo de oro desde 2014, con talleres en Formentera y Barcelona; y Luz de Nehca, que trabaja con metales reciclados y certificados, produciendo sus joyas artesanalmente en talleres de Andalucía.
Junto a estas, otras artistas y diseñadoras como Delphine Tempels o Teresa Estapé contribuyen al creciente movimiento de la joyería ética en España, muchas veces trabajando con colecciones pequeñas que promueven un estilo de vida slow y en sintonía con el Mediterráneo.En definitiva, el oro ya no es solo un metal precioso para lucir, ni un símbolo vacío de lujo. Hoy puede ser un acto de conciencia, un compromiso real con las personas y el planeta. La próxima vez que veas una joya, piensa en las manos que la crearon, en la tierra que la nutrió y en la historia que lleva consigo. Porque cuando el lujo se vuelve responsable, es entonces cuando realmente merece la pena.


