vida rural

Qué bonito el campo: iniciativas que te invitan a la vida rural

¿Quieres irte a vivir a un pueblo? ¿Solo quieres pasar unos días allí o saber más de la vida rural? Hoy, la red de redes es tu amiga para todo ello… y también para cómo pensar soluciones para paliar la brecha demográfica entre el campo y la ciudad.


Ante el cada vez mayor número de personas que habita en núcleos urbanos y la despoblación de las zonas rurales, los pueblos se han rebelado… y se han revelado para mostrarse al mundo. De unos años a esta parte, incentivadas también por la pandemia y el clic vital que supuso para muchos, proliferan iniciativas en redes sociales para divulgar la vida en el campo o para ayudar a algunos urbanitas empedernidos a encontrar un pueblo en el que sentirse como en casa.

Una de las principales plataformas para aprender, también en lo que se refiere a temas de vida rural, es YouTube. Allí pueden encontrarse una cantidad considerable de canales que explican cómo es su vida en una casita asilada en la montaña o la campiña. Muchos son, precisamente, de personas que han cambiado la vida urbana por la rural.

Este es el caso de Estela Vilaverdi que habla de su paso del ajetreo de la ciudad a una rutina completamente apartada en una masía. No solo basta con mudarse allí, antes hay que adquirir ciertos conocimientos: si se van a tener animales hay que saber, lógicamente, cómo tratarlos y cómo sacar de ellos el alimento; si se va a tener un huerto ídem, añadiendo que hay que conservar las verduras y aprender cómo mantenerlas bien durante meses, por ejemplo. En sus vídeos da consejos en este sentido y anima a probar la experiencia a sus espectadores.

Algo similar a lo que hace ella, pero con una perspectiva completamente distinta, también ha llamado la atención de miles de personas en otros canales como los de de Nazaret Martín C. y de Jesús Manuel Crespo. Ambos extremeños, ambos nacidos y criados en los campos y aparentemente no relacionados entre sí, han conseguido una hazaña que parecería impensable hoy en día.

Ella cuenta con 115.000 suscriptores en YouTube y él con 242.000 y vídeos que superan con mucho el millón de visitas. ¿La clave? La sencillez y la sinceridad. Los títulos de sus vídeos suelen ser cosas como «las alimañas están al acecho, ya me ventilaron una gallina» o «voy a ver si engancho el agua que me la han desenganchado los jabalíes».

Ni SEO, ni SEM, ni clickbait, ni títulos vibrantes: la vida y nada más. Esa frescura, ese hablar de lo que saben con empaque, constituyen verdaderas lecciones sobre naturaleza y medioambiente que a miles de personas les encanta recibir. Su éxito radica no en la estrategia de marketing y el morbo, sino en copar un nicho desconocido para la gran mayoría urbana de este país que es totalmente ajena al campo.

Aplicaciones para repoblar y disfrutar el espacio rural

Para aquellas personas que ven el paraíso reflejado en estos vídeos y quieren llevarlo a la práctica, existen aplicaciones para hacerlo realidad, una especie de Tinder geográfico que te ayuda a encontrar un pueblo donde empezar de nuevo. Es el caso de Puebloo o Yorepueblo, dos iniciativas pretenden aportar su grano de arena en la repoblación de zonas que están siendo cada vez más deshabitadas.

Desde la aplicación de Puebloo uno puede ubicar las localidades que más le interesen y buscar en ellas eventos, trabajo o casa para mudarse y comenzar una nueva vida. Yorepueblo parte de la misma idea de ayudar a la gente a encontrar lugares con los brazos abiertos para recibirles. Actualmente desde la plataforma están rehabilitando la web para darle un nuevo impulso en la difusión de la vida rural y ayudar a luchar contra una tendencia demográfica implacable.

Si te gusta lo rural, pero no quieres irte a vivir allí y tu deseo es solamente una jornada tranquila en la naturaleza, también hay ayuda en internet para eso, como por ejemplo Vías verdes. En España hay más de 3.000 kilómetros de vías ferroviarias que ya son caminos (sin vías) y que constituyen una red de rutas naturales por entre ciertos pueblos y localidades. Hacer senderismo o simplemente pasearse por ellas puede llevar a descubrir lagunas, puentes y parajes naturales algo más ocultos en nuestra geografía, y gracias a esta web pueden explorarse mapas o zonas cercanas donde se localizan las vías para hacer más fácil su visita.

Mapa de las Vías Verdes en España. (Fuente: Vías Verdes)

Contra los prejuicios existentes, el rural es un lugar de reposo… pero también de innovación. El think tank Repueblo quiere precisamente usar la innovación y el desarrollo de ideas para potenciar la vida en los pueblos y volverla más atractiva. Ya se han hecho cuatro ediciones en las que se han reunido diferentes profesionales para hablar de las cosas positivas de la sierra de Gredos, Trujillo o Baena y potenciarlas en una suerte de lluvia de ideas que dura unos días con sesiones de trabajo, presentaciones a medios y otras actividades. ¿El objetivo? Devolver la vida a estas zonas ya sea a través del turismo, el empleo o la agricultura.

Un to do: se nos olvida el sector primario

Iniciativas como las mencionadas hacen hincapié en las oportunidades de innovación, de teletrabajo, de emprender allí un nuevo negocio para fomentar el turismo o las profesiones del sector servicios… ¿Pero ¿dónde queda –literalmente– el campo? Aunque el sector primario es de gran importancia en España, apenas recibe reconocimiento y cada vez queda menos gente en los pueblos que pueda cultivar el campo o cuidar de los animales, aunque la calidad y valor de los productos finales sí sea reconocida.

Uno de los problemas es que, en esa línea, cada vez menos gente joven quiere dedicarse al campo. En uno de sus vídeos de YouTube, Nazaret responde preguntas y una de ellas es si se siente identificada con los miembros de su generación. Su respuesta es clara: no. El consumismo feroz que se promulga en las redes sociales, el vivir sin consciencia del entorno, no va con ella.

Esto no quiere decir que todos hagamos la maleta y nos lancemos al campo –aunque quizá a muchos nos vendría bien la desconexión–, pero aquí también el verde tiene matices. Antes de hacer el equipaje, un primer paso para el cambio puede ser poner en valor el trabajo de quienes lo mantienen con vida, apreciando el trabajo tan duro que llevan a cabo y teniéndolo en cuenta en nuestras decisiones de consumo: para mirar la cesta de la compra y premiar lo nuestro no necesitamos siquiera salir de la ciudad.

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