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Siete utensilios eco (y bonitos) para una cocina con menos plástico

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El plástico es un elemento más de nuestro a día: miremos donde miremos, hay algo hecho entera o parcialmente por algún tipo de este material. La producción mundial de plástico ha pasado del millón y medio de toneladas en 1950 a las 359 millones de toneladas en 2018, asegura el Parlamento Europeo. Esto, a priori, no tendría por qué ser algo malo, ya que, como señala el informe Plásticos: Situación en 2020, elaborado por PlasticsEurope, «en los últimos 100 años, los plásticos nos han ofrecido soluciones innovadoras a las necesidades y desafíos de una sociedad en constante evolución y hoy en día, nos permiten satisfacer innumerables exigencias funcionales y estéticas como acceder a agua potable, practicar deporte o mantenernos conectados». El problema –problemón– surge cuando todos estos elementos hechos con plástico no se gestionan adecuadamente y automáticamente pasan de ser muy útiles a ser un residuo altamente contaminante: el 25% de los residuos se tiran directamente a los vertederos, no se reciclan ni se reutilizan.

A ese problema se suma otro, sobre todo en los países desarrollados: el desperdicio alimenticio. El informe Save food de la FAO indica que, solo en la UE, se desperdician unos 88 millones de toneladas al año –unos 173 kg por persona– que emiten alrededor de 170 millones de toneladas de CO2.

Ambos problemas tienen muchas cosas en común, y gran parte de ellas –y de sus soluciones– están en nuestras cocinas. Sustituir los utensilios más comunes que pueblan la encimera por otros más sostenibles y biodegradables es un buen punto de partida que ayuda al planeta, pero también a la vista: algunos de ellos son mucho más estéticos que los elaborados con plástico y, aunque suelen ser más caros, a la larga también ahorran dinero, pues su vida útil también es mayor.

Las mil y una posibilidades del bambú

Si quieres empezar a introducir la sostenibilidad en tu cocina hay un material que vas a tener que integrar sí o sí: el bambú. Esta planta, que puede llegar a medir hasta 25 metros y crece en todos los continentes menos Europa, es un magnífico sustituto del plástico: es biodegradable, natural, ecológico y, a diferencia de otras maderas, su producción no genera deforestación al ser de crecimiento muy rápido. Desde el pasado 3 de julio entró en vigor la normativa europea que prohíbe la comercialización de hasta diez productos de plástico de un solo uso, entre los que se encuentran las pajitas, los cubiertos o los platos. Todos estos productos y otros como espátulas o tablas de cortar pueden hacerse de bambú: sustituye tus viejos utensilios de cocina de plástico por unos nuevos de bambú y, además de cuidar al planeta conseguirás una estética rústica mucho más agradable.

Vajilla de hojas de palma

Aunque algo menos versátil que el bambú, la hoja de palma es otro material natural, sostenible y biodegradable que funciona como alternativa a las vajillas de plástico desechables. Aunque este tipo de platos se pueden lavar y reutilizar, lo más común es usarlos una única vez. Tras ello, van al contenedor orgánico. Ideales para celebraciones a modo picnic fuera de casa, porque pueden usarse en platos, boles o cubiertos.

Pajitas metálicas y de acero inoxidable

Las pajitas de plástico están en la lista de productos de comercialización prohibida y, aunque hace años que hay sustitutos comestibles o de materiales como el bambú del que hablábamos antes, una de sus principales alternativas es el siempre reutilizable acero. Son muy prácticas a la hora de organizar fiestas, y se pueden usar multitud de veces gracias a su cepillo limpiador: alternativas bonitas, elegantes y eco para tener siempre en la cocina.

Estropajos sostenibles

Sí, algo tan a priori poco elegante y anodino como un estropajo puede ser sostenible e, incluso, agradable. Tradicionalmente, suelen estar fabricadas con gran cantidad de materiales que no pueden reciclarse y que al usarse se liberan contaminando la vajilla y las cacerolas –y, por descontado, el agua– de microplásticos. Existe una alternativa hecha de bambú (nuestro gran aliado) y fibras de coco que no rasca la superficie y limpia los platos sin ensuciar el planeta.

Envoltorios de cera de abeja 

La cera de abeja tiene muchos más usos que fabricar velas. Uno de ellos es un envoltorio hecho con ella, con algodón natural y, en ocasiones, aceites esenciales como el de jojoba. Estos rollos sostenibles, además de ser muy monos, son una alternativa fantástica al film transparente y al papel de plata, que contamina muchísimo durante su producción y que emite gases tóxicos al quemarse. El envoltorio de cera de abeja es apto para guardar y transportar cualquier alimento y 100% reutilizable, ya que puede lavarse con agua fría. Si eres mañoso, también puedes hacerlos tú mismo en casa.  

Tarros herméticos de vidrio

Mientras que el envoltorio de cera de abeja es ideal para llevarnos el bocadillo por ahí, los tarros herméticos de vidrio son perfectos en el almacenaje dentro de la cocina. Sirven para conservar en condiciones óptimas tanto alimentos crudos como platos ya cocinados y, además, evitan el desperdicio alimentario al impedir el paso de oxígeno. ¿Más ventajas de estos botes? El vidrio puede usarse de forma reiterada sin perder propiedades, por lo que su vida útil es casi infinita y, si se rompen, su reciclaje es muy sencillo y requiere muy poco gasto energético. Por si esto no fuese suficiente, una cocina con los productos a la vista, bien ordenados y almacenados, puede resultar simplemente preciosa.

Totes bags y mini bolsas de tela para la compra

Hacer la compra de manera sostenible empieza en nuestra cocina. Es tan sencillo como hacerse con algunas bolsas de tela o tote bags y tenerlas siempre a la vista para no olvidarnos de ellas. Un truco: elígelas de texturas rústicas, colores neutros y con algún diseño original que te permita usarla para algo más que ir al mercado y que las convierta, incluso, en un elemento de decoración o de moda –muchos grupos de música o proyectos culturales las han incorporado a sus líneas de merchandising–. Para ir un paso más allá en la sostenibilidad, guarda dentro de tu bolsa de tela unas cuantas pequeñas de malla para meter las frutas y verduras sin tener que usar las de plástico del supermercado… y acuérdate de llevarla siempre en el bolso o en el coche.

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