San Bartolo

San Bartolo: en las fiestas del pueblo, puede pasar de todo

Carlos Madrid

San Bartolo es un libro sin autoría. Más bien, la tiene, pero desconocemos su nombre. Es el anonimato impulsado por la iniciativa Catálogo a Ciegas que ha lanzado la Editorial Barret por su décimo aniversario. La apuesta, como ya nos tiene acostumbrados este sello, nace con la idea de agitar el mercado del libro y ha acabado siendo una crítica a cómo funcionan ciertas dinámicas de la industria literaria, como la importancia del nombre del escritor a la hora de comprar una obra o saltarse a las agencias. 

Durante todo este año, publicarán un total de ocho obras sin que se sepa su autoría. A día de hoy han publicado seis. San Bartolo es uno de ellos, un libro que nos ha permitido alargar un poco más el verano: condensa a la perfección cómo son las fiestas de los pueblos, con su charanga, sus procesiones, sus borracheras y resacas, sus amores y sus odios. Esos días en los que se concentran domingueros que vienen a evadirse de la ciudad, el que odia todo y a todos, el alcalde que empuja para que todo salga bien, una orquesta muy precaria, unos ecologistas que protestan contra los aerogeneradores… Una serie de personajes que, al juntarse en un pueblo tan pequeño, hacen que la tensión suba.

Hablamos con la mente (desconocida) tras estas páginas.


El libro transcurre durante las fiestas de un pueblo de la España vaciada. Lo ubicas allí, pero podría pasar en casi cualquier otra localidad pequeña. ¿Qué no puede faltar en unas fiestas de pueblo?

Serón de Aguzar podría encajar como España vaciada en las épocas frías. En los veranos pueblos como ese multiplican su población, con domingueros, familias con segundas residencias… Los contenedores de basura dan fe de esos puntuales aumentos demográficos, por ejemplo.  En unas fiestas de pueblo no debería faltar la orquesta, las barras con neveras cargadas de cubitos y bebida, actividades para mayores y niños, la charanga, las procesiones… Lo que aparece en cualquier folleto en el que anuncian fiestas patronales.

¿Por qué decidiste hablar de las fiestas de un pueblo? ¿Qué te ofrecían narrativamente?

Me apetecía y me aportaba libertad para construir un escenario y unos personajes que puedes observar en cualquier evento de este tipo. Además, disfruté mucho escribiéndola y eso es innegociable cuando construyo una historia.

¿Las fiestas patronales de los pueblos pequeños son lo único que se mantiene en este mundo tan cambiante?

La maldad, el odio, la codicia, la corrupción, los ataques a las minorías, los abusos y agresiones, los comportamientos incívicos, los desfases etílicos… por ejemplo, no suelen cambiar, son imperecederos. Las fiestas patronales no son la aldea de Astérix.

Todos los personajes tienen protagonismo tanto en el libro como en el pueblo. ¿Por qué decidiste dar voz a tantas personas?

Quería transportar a una posible lectora o lector a un lugar imaginario, como si fuese su primera vez, donde confundes a las personas, donde no te acuerdas de ningún nombre… La idea es que te pierdas en el pueblo, con sus peculiaridades, que te dejes llevar. Y si sales del libro con una sonrisa, perfecto.

«La idea del libro es llevar a quien lo lea a esa primera vez en las fiestas del pueblo, donde todo es confuso»

Dentro de todos ellos, hay uno que brilla especialmente: Pepe Plata. ¿Podrías hablarnos un poco de él?

Pepe Plata es una buena persona que acaba en mitad del caos por 5.000 euros, a repartir por igual con su sobrina y sus tres sobrinos, que le acompañan a una actuación muy improvisada en una verbena. Tenía claro que, aunque sufre durante el embrollo, quería protegerle y que no le sucediera ninguna de las desgracias a las que parece abocado.

Tampoco podía faltar el alcalde que lo da todo por el pueblo y al que todos critican. Y el de extrema derecha que se encarga de reventar todo.

En el pueblo fundaron un partido independiente y los vecinos obligaron a Roberto a presentarse, por ser de los más jóvenes y una persona sensata, que se preocupa de los demás, aunque también tiende a complicarse las cosas. El personaje del tonto del pueblo es de extrema derecha, pero le repudian hasta los vecinos de derechas. En mi experiencia, en las fiestas patronales no se hablaba de política, pero en la psicosis colectiva en la que sobrevivimos de unos años a esta parte todo está saturado de ruido y malicia gracias a los políticos, los medios de comunicación y las redes sociales.

«En mi experiencia, en las fiestas patronales no se hablaba de política; pero en esta actual psicosis colectiva todo está saturado»

Los petardos también cobran gran protagonismo por culpa de una niña. ¿Por qué?

Para mí Natalia es el personaje central, el que más me agrada: está obsesionada con Frozen y los petardos, las tracas, los cohetes… Su vitalidad es contagiosa y las calles del pueblo son anchas para disfrutar de sus aficiones pirotécnicas y desatar su imaginación.

También es una novela en la que hay mucho humor y terror. ¿Puede haber unas fiestas patronales sin estos elementos?

Claro. Esto solo es un libro, no un ensayo sobre fiestas patronales. En Serón de Aguzar todos los personajes que veranean en el pueblo ansían desconectar, disfrutar, ver a sus amistades y sentirse parte de algo. En el juego de la novela se entrelazan diversas situaciones, del más allá y del más acá.

«En Serón de Aguzar todos los personajes que veranean en el pueblo ansían desconectar, disfrutar, ver a sus amistades y sentirse parte de algo»

Otro elemento que no puede faltar es el amor. Y los líos entre vecinos. ¿Sigue siendo posible el amor de verano en los pueblos?

El amor está en todas partes, por suerte.

Al final del libro, uno de los personajes dice que cada vez los veranos son más cortos. 

Conforme creces, da esa impresión. Las tensiones laborales, las condiciones de acceso a una vivienda o un alquiler, la usurpación del tiempo libre… te arrastran a un estrés perpetuo donde todo sucede demasiado deprisa. También habrá a quien se le hagan cada vez más largos por la dificultad económica de acondicionar viviendas para el calor extremo. Las circunstancias de cada persona determinan su visión de la realidad y su forma de afrontar lo que viene.


Catálogo a ciegas

La editorial Barret se caracteriza por ser un sello que arriesga y sacude el mundo del libro. Este 2026 cumple una década y, para celebrarlo, ha lanzando el Catálogo a ciegas: durante todo este año, publicará un total de ocho libros sin que se sepa su autoría. San Bartolo es el quinto título que ha llegado a librerías.

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