Nuestro hogar es el nuevo territorio que ahora tratamos de habitar desde la coherencia. Con las grandes ciudades en plena transformación y un planeta al límite, la vivienda ya no es solo un simple escenario en el que descansamos y nos alimentamos, sino una declaración de intenciones en torno a la energía, los recursos y la comunidad.
Más allá del dónde, es el cómo lo que siempre ha marcado la diferencia entre una casa y un hogar. La casa puede ser un decorado en nuestra vida, pero es en el hogar donde nos sentimos nosotros. Por eso, la vivienda comienza hoy a perfilarse como el reflejo de nuevas generaciones que reclaman que su hogar, además de asequible, sea un espacio donde habite su identidad.
Casas para vivir más y mejor, alineadas con la sostenibilidad, que hablen de nuestra relación con el planeta, con la comunidad y con una idea de futuro que busca reparar en lugar de desgastar. Especialmente en un contexto como el actual donde los edificios de viviendas concentran una parte sustancial del consumo energético y de las emisiones. Nuestro hogar, además de ser el lugar donde construiremos todos nuestros recuerdos, también es la herramienta para ayudar a frenar la crisis climática.
Y es que, a pesar de los precios al alza y las ciudades que se redefinen, cada vez más personas recuerdan a la hora de elegir vivienda, que cada kilovatio, cada material y cada decisión de diseño y consumo cuentan. Así, a las preguntas sobre el precio, el tamaño o la cercanía al trabajo se suman otras: qué tipo de energía consume, con qué certificaciones de sostenibilidad cuenta y qué impacto genera en el barrio y la comunidad que lo rodea.
Los edificios de viviendas concentran una parte sustancial del consumo energético y de las emisiones
Es aquí donde entran en juego iniciativas clave como las de Vivenio y Contigo Energía, que están convirtiendo la sostenibilidad en una pieza central del mercado residencial para construir viviendas que consuman menos, se ventilen mejor y usen la energía con más inteligencia para reducir su huella de carbono y convertirse en una palanca de cambio.
«Tenemos el compromiso de desarrollar o comprar edificios con un alto nivel de sostenibilidad y transformar los que no lo son», explica Javier Castrillo, director técnico de la compañía. Este modelo brown to green implica reposicionar activos ineficientes para convertirlos en edificios de bajo impacto certificados bajo estándares como BREEAM, que evalúa de manera independiente su desempeño ambiental.
«Queremos que los inquilinos sepan que, al elegir uno de nuestros edificios, están optando por una forma de vida más sostenible», añade. Así, esa placa en la entrada deja de ser un simple sello técnico para decir alto y claro: en este hogar se intenta vivir de otra manera.
Tan sencillo como dar un paso
La transición energética que impulsa Vivenio también se apoya en la colaboración con Contigo Energía, con quienes trabajan en dos frentes complementarios. Por un lado, la instalación de paneles fotovoltaicos en las cubiertas de los edificios, que permite generar parte de la energía que se consume y reduce la dependencia de fuentes fósiles. Por otro, la contratación de electricidad 100% renovable para las zonas comunes. Dos palancas con un mismo propósito: avanzar hacia la descarbonización y reducir las emisiones.
«Cuando una persona decide dar el paso y contratar una comercializadora de energía renovable, está haciendo algo muy sencillo y al alcance de todos. Solo tiene que elegir la tarifa que mejor se adapte a sus necesidades y contratarla a través de nuestra web o llamándonos», explica Begoña Laveda, directora de marketing y comunicación de Contigo Energía. Además, recalca: «En Europa, las empresas están cada vez más concienciadas y están transmitiendo esa mentalidad al mercado y al consumidor final».
Es ahí, en esa cadena de decisiones, donde las alianzas entre comercializadoras y empresas propietarias de vivienda de alquiler funcionan como un atajo: facilitan que, sin necesidad de invertir tiempo ni tener grandes conocimientos técnicos, el inquilino pueda vivir en un edificio alimentado con energía renovable y cumpliendo sus criterios de eficiencia.
La sostenibilidad es una pieza central del mercado residencial para usar la energía con más inteligencia
Desde 2023, Vivenio ocupa una posición de liderazgo en el Global Real Estate Sustainability Benchmark (GRESB), un indicador que mide el compromiso ambiental y social en el sector inmobiliario. Pero más allá de los sellos, lo relevante es el horizonte que la compañía se marca: una reducción del 60% de las emisiones de alcance 1 y 2 para 2030, y la neutralidad total en 2050.
Un camino que sigue las directrices del CRREM (Carbon Risk Real Estate Monitor), la herramienta europea que traza la senda de descarbonización compatible con el objetivo de 1,5 °C y que obliga a vigilar anualmente si el portafolio de activos se mantiene dentro de los límites climáticos.
Todo esto ocurre mientras el concepto de vivir bien está siendo redefinido por el más y mejor, esta vez desde la capacidad de elegir con sentido. No es solo un cambio urbanístico o tecnológico, sino cultural: el verdadero lujo contemporáneo está en la huella que deja en el mundo quien lo habita.


